6.14.2006

" El amor de padre "



Cuando yo tenía 5 años, empecé a acompañar a mi papá a juegos de basketball y pelota en los que el participaba, por lo que rápidamente empecé a jugar yo también, estando hoy en día muy orgullosa de no drivear dándole galletas a la pelota, y de haber sido parte de la selección de softball de mi escuela. También me acuerdo de un Autobianchi azul cielo que tenía en esa época, y de viajar todos los viernes a San Pedro de Macorís, a chequear un negocio que él tenía allá. Me acuerdo de Tico, el Doberman de papi, que se ponía loco cuando tronaba, y solo entendía las ordenes en inglés… Me acuerdo de papi.

Claudio Radhamés Guerrero Abud, el hijo de Doña Patria (Por eso mi nombre, Claudia Patricia), hombre de carácter cerrado y fuerte, nacido en una época donde no se podía hablar mucho, y donde había que vestirse y actuar con mucha formalidad, lo que me acuerda el día que le dije que iba a dejar El Derecho por La Publicidad, y no hubo ninguna reacción mas que su silencio, me imagino que pensaría, “tanto nadar para morir en la orilla”... Ahora lo entiendo.

Veo a mi hija mirar a su papá con tanta alegría; la veo voltear la cara cuando oye su voz, y gozar con todas las maromas que él le hace y que yo vivo diciendo que no le haga, y pienso, ese es su papi... en algún momento ella le dirá “Papi quiero ser cantante” y él no le responderá (jajajajajaja!), entonces ella le dará para allá como quiera, porque así es el ciclo de la vida. Es tan grande ese amor, que tiene la paciencia de dejar que aprendamos lo que necesitamos aprender, por encima de sus propios principios, a costa de ellos mismos.

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